miércoles, 5 de septiembre de 2012

El turco que me robó mi inseguridad.

Siempre he dicho que las personas debemos darnos a respetar, querernos y dar una mejor versión de nosotros todos los días pero ¿Qué pasa cuando la versión que eres es aceptada tal cual? Así como lo oyen, así sin reproches ni peros, creo que uno de mis mas grandes errores a la hora de salir con algún ligue era querer dar la imagen de una persona equilibrada y totalmente “perfecta”, que equivocado estuve, no hace falta más que ser uno mismo y por eso quiero contar esta experiencia personal a todos mis lectores sean uno, dos o cien los que la vean. Dicho esto empecemos.
Fue un viernes en la tarde en la ciudad de Guadalajara cuando le marque a mi comadre Jorge (así le digo “la comadre”) para ver qué haríamos en la noche, yo tenía planeado ir a una fiesta de bienvenida de generación de Psicología en la tarde y de ahí a casa de una de mis mejores amigas tapatías llamada Gloria, la comadre me dijo que salía tarde de su universidad y que mejor me alcanzaba en casa de Gloria. El día transcurrió muy a gusto, me tome unas cervezas con mis compañeras de Psicología y en la noche unos buenos tequilas con mi amiga Gloria, 2 amigas más de ella y con mi comadre Jorge, mi taxista iba a pasar por Jorge y por mí para ir a un antro de ambiente gay donde somos clientes frecuentes llamado Babel pero nunca llegó, en cambio llegó un amigo turco de la comadre por nosotros. Yo la verdad ya andaba un poco “ambientado” cuando me subí a aquel Renault del amigo de mi comadre para ir al antro, ellos iban platicando echándose la actualizada de la vida, los viajes y los amigos que tenían en común y yo muy tranquilo en mi teléfono hablando por whatsapp con mi mejor amiga Betina que esta estudiando unos cursos en Shangai, China. Cuando escuche que decían algo sobre la gente de León Guanajuato (mi ciudad natal) y la comadre le dijo a su amigo turco “pues acá mi comadre es leonisa” noté su mirada por el retrovisor, era una mirada intrigante y sexy, el dijo: “pues acá atrás no esta nada feo eh, eres muy guapo”, ese tipo de cosas a mi me sonrojan mucho (demasiado) en persona, solo conteste un seco “gracias que atento”, vi como me guiño el ojo por el retrovisor y me voltee hacia la ventana como ignorando el guiño, me puso de verdad muy nervioso, estaba muy guapo y su voz era terriblemente sexy.
Llegamos al antro a eso de la 1 de la mañana, como es costumbre solo llegue con el gerente del lugar que es mi amigo de ahí y nos dieron una mesa rápidamente, pedimos una botella de Vodka Absolut y comenzamos a bailar y a tomar, la música en la zona pop de Babel es mi hit, me encanta. La comadre se iba de ratos a la barra a pedirse unos shots y con el DJ a pedirle canciones, el turco y yo nos quedábamos solos en la mesa más de una vez, como el me había dado el primer cumplido decidí portarme un poco coqueto con el, se ponía muy nervioso y me decía “es que soy muy timido”, debo confesar que me empecé a sentir algo incomodo, como ofrecido de antro y me puse más serio y a bailar pero fue inevitable a la hora y media ya nos estábamos besando, la noche siguió y los tres la empezamos a pasar brutalmente padre, a eso de las 4:30 am casi 5 cerraron el antro, nos subimos al auto (todos embriagados) y nos fuimos a mi departamento en la zona sur de Guadalajara, la comadre nos daba porras “beso! beso! Beso!” en cada semáforo en rojo, el (turco) era muy simpático y yo estaba muy ebrio pero sentía algo especial, algo diferente, no sé.
Llegamos a mi depa y mi celular estaba se quedo sin batería, la comadre se metió a mi recamara a dormir y el turco me dejo su número de teléfono “llamame, aunque se vea que seas del tipo de chavo que no llama al día siguiente, te quiero conocer bien” nunca se me olvidara esa frase, porque la verdad si puedo ser el típico cretino que no te llama al día siguiente por miedo a enamorarse ó simplemente porque mi carrera me exige mucho tiempo, le dije “esta bien yo te llamo” y se fue. Al día siguiente ya se imaginaran la cruda inmensa que me manejaba, la comadre y yo andábamos bien destruidos en mi habitación y el no dejaba de echarme carrilla con el turco ni de decir “¿le llamaras?, háblele comadre no sea miedoso, es buen chavo, háblele”.
Al sábado siguiente, no le hable pero lo agregue a facebook para que no se quejara y me fui de fiesta a Nectar Club con mis amigos bugas, otra vez el domingo andaba bien destruido, me dije a mi mismo “de verdad estos fines de semana son lo peor para ti” me levante y me decidí a hablarle al turco, quedamos en salir el lunes, llego el lunes y yo me hice demasiado del rogar. - Me gaste mucho dinero el fin de semana lo siento pero si salimos tendrá que ser algo tranquilo- le dije - ¿Quién esta diciendo que eso es un impedimento? Paso por ti a las 5 ¿te parece?- me respondió con un tono muy seguro. - Ok - Pero ¿Qué se te antoja hacer? - No se…. Sorpréndeme- le respondí en un tono sangrón y cortante y colgué el teléfono.
A las 5 en punto estaba afuera de mi departamento y me subí a su auto, volvió a preguntarme qué es lo quería hacer y le respondí igual, “sorpréndeme” mientras le sonreía. El se puso muy rojo y empezó a mover la mano como inquieto en su máxima potencia, de verdad estaba pensando que hacer, a donde ir o que decir, nunca había visto a alguien tan nervioso por salir conmigo y eso me pareció muy tierno y sexy a la vez pero yo no dije ni exprese corporalmente nada, solo ponía música en la radio que me gustaba y platicábamos sobre la noche en Babel, me dijo que le había dado mucho gusto que le llamara y me llevo a Chai, mi café favorito en Avenida Chapultepec, ambos pedimos un chocolate caliente con bayleys, la platica de repente resultó ser inmensamente rica en temas como religión, psicología, autoestima, política, etc. debatíamos de todo y me di cuenta que aparte de guapo, este turco era muy inteligente, hablamos de lugares a los que hemos ido, culturas que hemos conocido, gente que nos llego a hacer daño, de gente que nos había enamorado. Etc. simplemente era la mejor plática que había tenido en AÑOS con un hombre.
Después de ahí nos dispusimos a ir a un barecito en el centro llamado Club YEYE, un lugar nada bonito pero que dan unas micheladas muy buenas, micheladas pasaron y pasaron y la entonada incrementaba, termine cantando en el Karaoke del lugar y haciendo chistes con la vestida “Madonna” que era la animadora del karaoke y echándole mil porras a la gente que subía al pequeño escenario a cantar, el turco solo se me quedaba viendo y me dijo “me encanta que eres una persona super alegre”. La verdad si soy una persona muy alegre y extrovertida porque nunca se que voy a hacer pero siempre quiero hacer algo diferente, le conteste “me encanta que estemos aquí juntos” por primera vez le había dicho eso alguien con una sinceridad al 100%, el se sonrojo me dio un abrazo y un beso en el cachete, a los minutos llego la comadre al lugar, se tomo unas cuantas micheladas y nos fuimos a un antrillo (que no es de mi gusto) llamado Caudillos, vimos un show travesti que nos traía muertos de risa a los tres. Al dia siguiente vi al turco otra vez, estuvo en mi depa un rato platicando, lo que más me gustó ese día es que fue con ningún morbo de acostarse conmigo, solo platicábamos de nuestras vidas, intereses y de lo que habíamos hecho, me dijo que el estudiaba en Estados Unidos y se iría la semana siguiente, me puse algo triste pero no tanto. “no seas intenso Mauricio, neta” me dije a mi mismo, lo invite a cenar al día siguiente, le preparé un spaguetti a la bolognesa que no es por presumir pero me quedo muy rico, el trajo un chocolate con una notita atrás que decía “este es mi chocolate favorito, para que te acuerdes de mi y nuestro postre <3” le confesé que nunca nadie me había regalado nada y le di las gracias.
Cenamos y nos besamos toda la noche, platicamos y convivimos con mi roomie buga y la pasamos muy bien, lo vi al día siguiente y así consecutivamente. De repente me di cuenta que le estaba agarrando un cariño especial, un cariño diferente que me empezaba a dar miedo. “esto tiene fecha de caducidad Mauricio y lo sabes” me decía a mi mismo. “no te claves, no vale la pena” me repetía una y otra vez, pero era inevitable porque me di cuenta de algo, el fue la primera persona con la que simplemente era yo y punto. Era yo cantando en un karaoke, yo y mi opinión sobre la vida y lo que me rodea, yo y como lo trataba a el porque me nacía tratarlo bien, yo y mi frustración de la escuela por las tareas, simplemente yo y el era el en toda su esencia, sin mascaras, sin impresiones que dar y ambos nos queríamos por como éramos, con nuestros defectos y todo. Mi guapo turco y los últimos días con el fueron increíbles, regresamos a Babel, nos embriagamos, cantábamos, gritábamos, bailábamos, platicábamos y el se ponía celoso, nunca nadie había sentido celos por mi, nunca. Me hizo sentir tan especial, tan bien.
Llego el ultimo dia, mi turco se iba al dia siguiente a Estados Unidos a seguir su carrera de medicina y teología, fuimos por una nieve a Dairy Queen (AMO EL BLIZZARD DE BROWNIE) y regresamos a mi depa, me dijo “te traje algo”. Saco una taza de su universidad, una hoja de papel y un disco. “la taza es para que sepas que ahí te voy a esperar, ven conmigo a Nueva York, el disco son canciones que puede que no te gusten mucho pero me recuerdan a ti y esta es una carta, no te burles de mi letra”. Yo también le di una carta que le había escrito, y me sonroje muchísimo. “nunca nadie me había escrito una carta y yo tampoco nunca había escrito una carta a alguien, muchas gracias guapo guapo”. Nos dimos un fuerte abrazo y nos metimos a mi habitación donde nos recostamos a reposar el cuerpo del enorme blizzard que nos habíamos comido, a besarnos y mirarnos. Su mirada era tan inocente, tan sincera simplemente tan inigualable, me dio besos en la frente y me abrazó todo el tiempo. Cuando llego la hora en que su mamá lo estaba buscando sentí un vacio dentro de mi enorme, nauseas y dolor de cabeza. Bajamos las escaleras del edificio donde vivo y en la puerta tuvimos la siguiente conversación:
- Así que aquí se termina todo ¿verdad?- le dije mientras mis ojos se lagrimeaban un poco, el me sonrío. - Estemos donde estemos, estemos con quien estemos, siempre voy a guardar este tiempo y experiencia contigo, eres la mejor persona que he conocido, te quiero mucho guapo guapo no estés triste- me respondió. - No te voy a restringir a nada, tienes razón, lo único que si te puedo prometer es que la próxima vez que nos veamos, va a ser algo único y especial – Estuvimos despidiéndonos como una hora yo rogaba que no se fuera y el lloraba por no querer irse a Estados Unidos, nos dimos un abrazo fuerte, de esos que sientes el afecto de la persona en su máxima potencia, pero se hacia tarde y su vuelo salía a las 7 AM, lo vi irse en su auto azul, subí las escaleras y me metí a mi departamento, me sentí destruido.
Pero, ¿Saben que es lo que me enseño, aquel turco que se gano mi corazón? A ser siempre yo mismo, sin importar que pase y a aceptar a una persona que se interese en conocerme tal cual es, nunca había tenido la oportunidad de simplemente ser yo mismo. Un amigo muy bueno me dijo “a veces las personas con las que hacemos un click único se van y nunca vuelven, lo que importa es que vivimos ese click.” Debo confesar que mi vida después del turco dio un grado de 360 grados, sonrío más de lo normal y me siento a gusto conmigo mismo ahora si al 100% el se fue y tal vez conozca a alguien mejor que yo, se vale, yo regrese a mi soltería y tal vez conozca a alguien como el o mejor que el. Pero esa lección, de ser siempre yo mismo, el me la dio y eso nadie nunca se lo va a quitar. Me regreso esa esperanza, de saber que hay hombres allá afuera, que son lo que se diría “el paquete completo” o lo soñado, si hay gente buena en este mundo y es bueno recordarlo. Dedicado a Dagli el turco que me robó un suspiro mi inseguridad y me empujo a ser una mejor versión de mi mismo.