“Mauricio eres un ridículo, ¿Cómo puedes pensar que no vas a tener quien te limpie en el departamento?” fueron las primeras palabras que dijo mi padre cuando le dije que no quería contratar una muchacha, yo necio como siempre le dije que yo aprendería a barrer, trapear y limpiar todo…. Claro que a los 3 días le marque llorando diciéndole que no podía hacer nada de eso, el solo me dijo “claro, eres un ridículo, busca quien te haga todo eso y yo lo pago”.
Algo de lo que no me enorgullezco es que soy muy dependiente para que me hagan las cosas como cocinarme, lavarme la ropa y limpiar el piso. Nunca elegí ser un niño consentido por muy a gusto que sea y la verdad tiene muchas desventajas, recuerdo cuando era un pequeño crio y salía a jugar al patio de mi casa (el cual era enorme) con mis juguetes de Batman, tenía toda la colección y siempre dejaba todos los juguetes tirados en el patio después de jugar y mi muchacha me decía “ay chiquillo tan molestó recoja sus juguetes” yo solo le sonreía y me iba a jugar videojuegos, ella siempre recogía todo.
Cuando llego al departamento Ana (si, así se llama el ser más maravilloso de este mundo que hace el aseo) le dije que todas las cosas de valor que podía llegar a ver en el departamento sabíamos que existían y nunca se perdía nada así que cualquier cosa que faltara caería sobre ella la culpa, creo que fui un poco duro con ella al principio pero me sorprendió lo bien que sabe hacer el aseo en mi departamento de Guadalajara, además de que resulto ser una persona muy buena llena de excelentes sentimientos.
Vivir solo no es fácil y menos cuando tienes compañeros de piso que no saben ni siquiera cocinar un huevo revuelto, digo, yo no soy el chef maestro de todo Guadalajara pero POR DIOS NO SABER COCINAR NI UN PINCHE HUEVO REVUELTO ES UN EXTREMO. Yo cocino la mayoría de las veces cuando estoy con buen ánimo para hacer pechugas de pollo, bistecs, ensaladas y ya porque no se cocinar nada mas, a todo le pongo orégano para que la comida no quede desabrida y mucha sal y cuando me siento con flojera de cocinar mandamos hacer la comida con la esposa de mi taxista y miren que le queda bueno hasta eso.
Vivir con dos heterosexuales siendo gay es algo muy divertido, cualquier hombre que cruza la puerta que sea desconocido para mis compañeros de piso piensan que ya paso por mi y siempre hacen cierta cara de asombro disimulado, es gracioso y yo también la he hecho cuando encuentro en el departamento a alguna “amiga” de mis compañeros de piso que no conozca lo primero que pienso es: “seguramente quieren tener sexo” pero no, siempre son puras amigas al igual que yo cuando traigo amigos al departamento.
Pensé que mis compañeros de piso me tenían en un concepto más decente pero al parecer piensan que soy más puta que los travestis que se ponen fuera de plaza del sol en la noche (esos seres que a mí en lo personal me dan como asquito). Tener roomies hetero también tiene grandes ventajas, si te llega a pasar algo ellos responden por ti como buenos amigos que son o por ejemplo si quieres no hacer tareas ellos la hacen por ti por una cierta cantidad de dinero.
Si, definitivamente adoro a mis dos hijos heterosexuales con los que vivo, además ellos pueden cargar esos garrafones de agua que tu cuerpo no quiere cargar o también sacar la basura, o tranquilizarte cuando sufres por mal de amores, la verdad es que mis roomies son personas maravillosas y Anita es la mejor del mundo porque sabe cómo lidiar con el desastre de alguien como yo que le encanta la fiesta y al día siguiente tiene una resaca de los mil demonios y CERO animo de limpiar.
Me uno al club de que odies que tus padres tengan la razón, pero sinceramente mi padre tiene la culpa por consentirme tanto
Marau, son tan divertidas tus historias, yo que si se sobrevivir solo todavia no puedo vivir solo, que paradójica la vida no?
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